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30 de enero de 2013

4 de septiembre - Hangzhou

Hoy toca una visita pasada por agua al "pueblecito" (7 millones de habitantes) de Hangzhou, 200 km al sur de Shanghai y caminaremos alrededor de su famoso lago entre pagodas y nenúfares.






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Estación de Hongqiao
Hoy toca madrugar para llegar a coger el tren a Hangzhou que parte a las 9.00 y como ya comentamos la estación está a una hora del hotel, en plena hora punta de la ciudad. Llegamos sin contratiempos pero al salir del anden camino de Hangzhou las primeras gotas empiezan a golpear los cristales del tren y no pararán en todo el día. 

Al llegar a Hangzhou la lluvia por momentos se convierte en aguacero y nos refugiamos en un café de Zhongshan Road. Tras unos minutos de calma decidimos tirar para delante con dos paraguas de los chinos (nunca mejor dicho ;) y aunque se nota un poco de frasquete empezamos con el tour por el Westlake.

Zhongshan Road

Hangzhou es un pueblecito de cerca de 7 millones de habitantes situado entre las orillas de un río y un lago gigante. A lo largo de su historia existían numerosas pagodas y puentes que cruzaban el lago y el río pero que los vaivenes de la historia fueron destruyendo. La ciudad los ha ido reconstruyendo poco a poco en las últimas décadas configurando un paisaje bucólico de lo que era la china ancestral y visitado por hordas de turistas chinos, así que a ver si la lluvia los ahuyenta, no hay mal que por bien no venga XD

Empezamos el recorrido al oeste de Zhongshan buscando el lago, subimos una colina y en lo alto nos topamos con la pagoda de el "Dios de la Ciudad" la verdad que a pesar de estar reconstruida hace poco es preciosa, y en el interior guarda pinturas y murales con postales costumbristas de la China ancestral. Las vistas son inmejorables, aunque la lluvia dibuja un paisaje brumoso, que aunque le resta belleza le da una dosis de misticismo interesante, bonito eufemismo de "llevo empapado hasta el pasaporte" XD Eso sí la lluvia definitivamente ha espantado a los chinos y estamos solitos en nuestra visita, un lujo.
City God Pavilion
  

















Bajamos de nuevo y como no andamos de tiempo sobrados decidimos comer en un 7eleven cuatro guarradas y tomar un café calentito para ir a la batalla. Buscamos el lago y comenzamos a circunvalarlo por un parque precioso con la pagoda de Leifeng de fondo, hasta alcanzarla. Aquí encontramos un poco más de movimiento y eso que jarrea de lo lindo, pero se puede visitar con un poco de paz. En la parte baja se conservan los cimientos de la construcción original y como todo el mundo arroja monedas para desearse suerte nosotros hacemos lo propio. 
Pagoda de Leifeng

Una vez mojados ya decidimos dar la vuelta completa al lago, y la verdad que es para pensárselo porque es grande grande, eso sí el paseo es precioso, lagunas de nenúfares, puentecitos evocadores, pagodas,… el camino está perfectamente cuidado y la verdad que merece al pena darse el paseo.

A lo tonto y con un par de paradas de por medio, se nos va haciendo de noche, y sigue lloviendo y empezamos a barajar la posibilidad de no completar la vuelta a riesgo de perder el tren asi que decidimos apartarnos del camino para visitar la última pagoda del día y al Bjar coger un taxi.
Baochu Pagoda entre bruma y nenúfares


Las vistas desde la pagoda de Baochu son bonitas con el lago y Hangzhou emergiendo de la bruma al fondo.
Taxi pintoresco
A la bajada no hay forma de parar un taxi y los que paramos no nos entienden y no nos quieren coger. Al final optamos por decirle a un señor que va en motocarro y nos lleva al centro por 30 yuanes. El viaje no tiene desperdicio, lo mejor del día sin lugar a dudas, vemos pasar fotogramas de nuestra vida en varios momentos, pero las risas que nos echamos no tienen precio jeje

Tras el rally por la ciudad dejamos Zhongshan camino a la estación de tren después de un día intenso, duro y pasado por agua.

Al llegar a Shanghai toca ducha y aunque es tarde, 22.15, probamos a ver si nos dan de cenar en Grape y aunque ya no queda nadie en el local nos dan mesa. Cenamos solos una cena de vicio, de nuevo ternera, dumplings, arroz…. Esta vez el hambre pudo y no hay fotos de la pitanza XD

Con el estómago lleno por menos de 90 yuanes los dos, nos vamos a la cama a por el merecido descanso. Mañana último día en Shanghai y muchas cosas por hacer, no sé no sé algo me dice que mañana no será un buen día.


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